Cuando crecemos y nos volvemos adultos, creemos que sabemos todo, hasta que llegan los hijos a enseñarnos que no sabemos ni un carajo.
De los hijos se aprende tanto. Con los hijos aprendemos a ver todo distinto, los muebles v que nos gustaban tanto ser vuelven un peligro, la casa que tanta seguridad nos daba, para un hijo ser vuelve un peligro. Pero de los hijos aprendemos que el espacio no es lo que creíamos que era, que el dinero no es lo que que queríamos, que la felicidad son otras cosas, tan minúsculas, tan pequeñas, que tal vez las personas que no tienen hijos nos miran con cara de que eeee loco oooo Pero son cosas que ningún dinero compraría. Estos niños v que vienen con un chip, con una vejez en el alma, con una sabiduría heredada a hacernos entender que a fin de cuentas no sabemos nada
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